Artixtic

martes, 15 de marzo de 2011

DONDE DEBERIAS ESTAR

Ese lugar imaginario, precioso y apacible, en el que se detiene el tiempo para poder llevar a cabo nuestros mas profundos anhelos e ilusiones con grata singularidad, se halla tan cerca de nosotros que hasta podríamos estar eludiéndolo por el solo hecho de ya no verlo; porque el sentir se ha reducido a lo convencional y a lo material, dejando de habitar en nuestra mente la espontaneidad y el agrado.

A través de 23 retratos en pequeño formato de mascotas pertenecientes a amigos y desconocidos, la serie “DONDE DEBERIAS ESTAR” expresa uno de los más profundos y fuertes anhelos del ser humano: el paraíso. Cada pintura muestra un personaje distinto, frecuentemente en un fondo de paleta fría, que representa un estado de relajación relativa, de serenidad y de lejanía. Los cielos, simbolizan la inmortalidad en la que renacen los sentimientos de justicia, de humildad y de lealtad, que nos vinculan con nuestra mente superior. Los paisajes profundos con árboles que toman forma de hoja o de corazón, así como las figuras en espiral, resaltan la idea del regreso a nuestro estado primordial y a los pensamientos más escondidos y auténticos, que solo podrían encontrarse por medio de los sueños. La influencia del post impresionismo, puede verse en la creación de campos cromáticos que sintetizan las formas, definidas y acentuadas por un notable contorno negro que ayuda a crear el efecto de profundidad, dispuestas sobre el lienzo en una composición planeada cuidadosamente y que está sutilmente fragmentada por el personaje y los objetos que conforman la pintura. El uso de la no línea se vuelve intencional al enmarcar disimuladamente aquello que para nosotros es inalcanzable.

Los antecedentes de esta serie trabajaban un lenguaje no simbólico, que busca captar el alma de los animales, la admiración y el respeto por la naturaleza, mediante representaciones estáticas, casi hiperrealistas, hechas en lápices de color. El uso creativo del óleo y de la geometría han transformado la visión inicial, en un comienzo utilizando trazos rectos y jugando con la secuencia de Fibonacci, haciendo grisallas, veladuras y utilizando los colores cálidos en primer plano para dar sensación de cercanía. Al conocer la obra de Gauigin, pasa de intentar recrear la naturaleza, a la representación de sentimientos personales y una visión particular del mundo, que tiende a volverse expresionista, sacando su mayor intensidad emocional con una máxima simplificación de elementos curvos y difusos de intenso cromatismo, que van perdiéndose y encontrándose en un territorio de experiencias subjetivas. Es así como la obra se ha cargado de símbolos y trabaja cada vez más hacia la síntesis formal, para ir dejando paulatinamente un discurso que era narrativo.

La sociedad está agobiada por el día a día de un mundo prosaico y material, desconectada y falta de conciencia de su propia esencia. Por esta razón, se presenta al animal como un individuo especial, interlocutor entre nosotros y la naturaleza, que pretende recordarle al humano que es un ser vivo mas en el planeta, que tiene sentimientos y sueños, que puede ser feliz disfrutando de lo básico, que puede amar con la candidez y sencillez propia de los animales y paradógicamente compleja y complicada del eterno enfrentamiento placer, desplacer que es connatural a nuestros sentimientos.